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El Museo Cristo de la Sangre de Murcia expone la obra de Guillermo Gómez Gil

Se trata de uno de los pintores andaluces más destacados de los siglos XIX y XX  
El Museo Cristo de la Sangre de Murcia expone la obra de Guillermo Gómez Gil
El Museo Cristo de la Sangre de Murcia expone la obra de Guillermo Gómez Gil
El Museo Cristo de la Sangre de Murcia expone la obra de Guillermo Gómez Gil

El Museo Cristo de la Sangre de Murcia acoge la exposición ‘La luz que calma la naturaleza. Guillermo Gómez Gil: marinas, apuntes y escenas orientales’, que podrá verse en la Sala Ángel Imbernón hasta el próximo 24 de julio de 2021. Es la primera vez que se muestra en la Región obra de uno de los pintores andaluces más destacados del final del siglo XIX y comienzos del XX.

La obra expuesta es propiedad de la Colección Maybri, que sigue colaborando con instituciones en su objetivo de promoción y acercamiento de la colección a los ciudadanos, para que ésta forme parte del tejido cultural. Dicha colección murciana posee el mayor número de obras en el mundo de este autor. 

La muestra contempla un total de 14 piezas, de diferentes formatos, cuyos temas principales –siempre del naural- son las marinas, los apuntes y las escenas orientales. 

La presentación ha contado con el presidente de la Archicofradía de la Sangre, Carlos Valcárcel Siso; el director del Museo y comisario de la exposición, Pedro A. Cruz; el propietario de la colección Maybri, José Ramón Carabante; y el concejal de Cultura, Turismo y Deportes, Pedro García Rex. 

Guillermo Gómez Gil (Málaga 1862 – Cádiz 1942) es uno de los principales representantes del costumbrismo español, destacando fundamentalmente por su amplia galería de marinas. Deudor de Emilio Ocón –maestro de los marinistas malagueños-, su obra se ha granjeado una posición privilegiada en el arte español del tránsito del siglo XIX al siglo XX, gracias a sus vistas del mar Mediterráneo en las que impera la calma y el silencio. Los contrastes y juegos de luces –que lo sitúan en la órbita estética de Muñoz Degrain- le sirven para profundizar en el reflejo de la luz del sol y de la luna sobre la superficie del agua. De hecho, su extraordinaria capacidad técnica para representar el más mínimo matiz provocado por el reflejo de la luz sobre el mar constituye una de las señas de identidad más destacadas de este pintor.

Gómez Gil ha sabido convertir –como ningún otro pintor- al mar Mediterráneo en una materia dúctil y dócil, a la que la luz parece calmar e imponer una planitud redentora. Aunque el artista malagueño se desenvolvió con brillantez tanto en las “marinas diurnas” como en las “nocturnas”, es en estas últimas donde su capacidad expresiva alcanzó sus mayores logros.

El universo estético de Gómez Gil se enriquece, además, con una miríada de obras de pequeño formato, así como con escenas orientalistas que lo conectan con las fantasías exóticas y pintorescas de Mariano Fortuny. De entre los cuadros de pequeño formato, destacan aquellos apuntes que el pintor resolvía con unos pocos trazos.

Las escenas marroquíes de Gómez Gil constituyen uno de los últimos eslabones de esa larga cadena de pintores orientalistas que atravesó, de principio a fin, el siglo XIX español: Pérez Villaamil, José María Escacena, Eugenio Lucas Velázquez (del cual la Colección Maybri cuenta con una pieza), Francisco Lameyer o el referido Mariano Fortuny.

La obra de Guillermo Gómez Gil puede contemplarse en instituciones tan prestigiosas como el Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (MUPAM), el Museo de Bellas Artes de Sevilla, el Museo Carmen Thyssen Málaga o el Museo del Prado.

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