CULTURA Y OCIO

Luis Torras, el pintor de 107 años al que ni una pandemia ha detenido

«Nunca. Como esto nunca. Ni en la Guerra Civil. Todo cerrado... es inconcebible».
Luis Torras, el pintor de 107 años al que ni una pandemia ha detenido
Luis Torras (Vigo, 1912) saluda desde su casa en Vigo. Torras es el pintor en activo de más edad en todo el mundo y pretende seguir así, pincel en mano, "luchando" con cada cuadro, como él dice, hasta el final de sus días.
Luis Torras (Vigo, 1912) saluda desde su casa en Vigo. Torras es el pintor en activo de más edad en todo el mundo y pretende seguir así, pincel en mano, "luchando" con cada cuadro, como él dice, hasta el final de sus días.
Luis Torras (Vigo, 1912) es el pintor en activo de más edad en todo el mundo y pretende seguir así, pincel en mano, "luchando" con cada cuadro, como él dice, hasta el final de sus días.

En una conversación telefónica a tres en la que también participa su mujer, María Jesús Incera, su musa, Luis Torras, relata a Efe cómo lleva la cuarentena.

"Jorobado, como todo el mundo. Y trabajando. Me falta tiempo", sostiene quien sobrevivió a la conocida como gripe española y a dos balazos, uno de los cuales le produjo una sordera que aún perdura, y que recibió en el frente norte de la Guerra Civil.

La pregunta es obligatoria: ¿Había vivido algo similar?

"Nunca. Como esto nunca. Ni en la Guerra Civil. Todo cerrado... es inconcebible. El mundo está jorobado", reflexiona Luis Torras, quien considera además que "todo esto está muy mal dirigido". Y ahí lo deja.

Autor de más de medio millar de obras, entre paisajes, retratos, bodegones o escenas costumbristas, Luis Torras no piensa adentrarse en nuevos territorios artísticos a estas alturas, con 107 velas sopladas, por muy disruptiva que esté siendo la pandemia del siglo XXI.

"Esto no hay quien lo refleje. Yo estoy en otro mundo. No voy a acometer esto, no me da tiempo", se justifica.

Precisamente el tiempo es lo que, asegura, más le falta y lo que menos pierde en este largo periodo de confinamiento.

Cuenta que se levanta cada día sobre las siete y media, desayuna y lee la prensa "para ver cómo está el asunto", y que luego se encierra en su estudio "y a trabajar".

"Me olvido de todo. El trabajo me absorbe", afirma Luis y corrobora María Jesús.

No echa de menos la calle, que no ha pisado desde que se decretó el estado de alarma.

Y, de momento, no piensa salir de casa.

"¡Está todo cerrado, coño!", le sale espontáneamente, en tanto que su mujer apunta que si es solo para pasear "ya paseamos en casa".

Tampoco se ve haciendo "nada especial" cuando por fin regrese la denominada "nueva normalidad".

Lo que más aguarda es que vuelvan a abrir las pequeñas tiendas en las que se surte de material y que durante la cuarentena han estado cerradas, lo que le ha "limitado un poco".

Con todo, ha ido "arreglando" como ha podido, señala Luis Torras, que "no es de los que se quedan sentados esperando", apunta su mujer, quien añade: "piensa seguir así hasta que pueda", jalonando una carrera pictórica que inició a mediados del siglo pasado en la que ha tratado de penetrar en aspectos centrales de la condición humana y reflexionar sobre el sentido profundo de la existencia. 

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