Crisis sanitaria

Sánchez declara el estado de alarma en Madrid tras negarse Ayuso a su cierre

El gobierno ha puesto como ejemplo las restricciones adoptadas en París, Berlín o Londres, con una incidencia mucho menor.
Sánchez declara el estado de alarma en Madrid tras negarse Ayuso a su cierre
El ministro de Sanidad, Salvador Illa (i), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (d), ofrecen una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros Extraordinario celebrado, este viernes.
El ministro de Sanidad, Salvador Illa (i), y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (d), ofrecen una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros Extraordinario celebrado, este viernes.

El Gobierno ha decretado este viernes el estado de alarma en Madrid para poder mantener el confinamiento perimetral, al negarse la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, a pactar una fórmula legal que preservara el cierre ordenado por el Ministerio de Sanidad y anulado ayer por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad.

El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de visita en Barcelona con el rey, ha pulsado el botón de emergencia mientras Díaz Ayuso pedía de nuevo tiempo, tras agotar las 24 horas que había tenido para presentar un plan alternativo y cuando ya se había esfumado el enésimo intento de mediación de su vicepresidente, Ignacio Aguado.

Decisiones y cálculos repetidos, entre desencuentros y reproches en ambas direcciones, mientras el coronavirus sigue su letal camino, ajeno a las disputas políticas, con 261.762 contagios y 9.739 muertes en una región que desde el mes de agosto está por encima de los niveles de contagio que la Organización Mundial de la Salud considera alarmantes.

El estado de alarma, aprobado sobre las 14.00 horas por el Consejo de Ministros por los 15 días fijados inicialmente por la ley, posibilita que siga vigente el confinamiento perimetral de Madrid y otras ocho ciudades de más de 100.000 habitantes de su conurbación: Alcobendas, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, Parla y Torrejón de Ardoz. Alcalá de Henares queda fuera al haber mejorado sus datos.

Casi tres horas después, a las 16:50 horas, la medida entraba en vigor tras publicarse en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y se ponía en marcha la operación especial de control con unos 7.000 policías, que hasta entonces nada pudieron hacer por evitar las salidas habituales en un fin de semana, que en esta ocasión coincidía con el inicio del puente del 12 de octubre.

Esa circunstancia ha pesado de forma especial en la urgencia de la medida adoptada por el Gobierno porque se trataba de evitar la salida de la capital de miles de madrileños hacia sus segundas viviendas o zonas de descanso en la costa o en el interior, ante el temor expresado por diversos presidente autonómicos.  

Posiciones encontradas

Previamente las posiciones habían quedado perfectamente fijadas. Por parte del Gobierno, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, había defendido su estrategia jurídica con menos sobriedad de palabra de la que acostumbra: “La presidenta de Madrid ha decidido no hacer nada. Podemos cruzarnos de brazos o podemos frenar al virus... La paciencia tiene un límite. No hay más ciego que el que no quiere ver".

Tras poner como ejemplo las restricciones adoptadas en París, Berlín o Londres, con una incidencia mucho menor de contagios, Illa ha dicho que "la obligación de cualquier Gobierno con alma es frenar al virus, aunque suponga sacrificios" y ha remarcado, en un reconocible símil de porcentajes: "En política, el 99% es discutible, pero el 1% es indiscutible y que en Madrid hay transmisión comunitaria es indiscutible.

Las hostilidades están servidas, en directo, en diferido y hasta anticipadamente, porque, mientras estaba reunido el Consejo de Ministros, el consejero de Sanidad madrileño, Enrique Ruiz Escudero, ha comparecido en rueda de prensa para dejar claras sus intenciones: "Cada día que pase pediremos, con datos, que se levante el estado de alarma".

Ruiz Escudero ha hecho esta advertencia junto con la propuesta del Gobierno de la Comunidad de Madrid para contener la pandemia: restringir la movilidad en 51 zonas básicas de salud con criterios más duros que antes, bajando la tasa de incidencia de 1.000 casos por cada cien mil habitantes a 750.

Con el respaldo a Díaz Ayuso del líder del PP, Pablo Casado, que ha acusado a Pedro Sánchez, de intervenir Madrid con "fines partidistas" y de "demonizar" a los madrileños, el alcalde de Madrid y portavoz popular, José Luis Martínez-Almeida, ha calificado el estado de alarma de 155 sanitario.

De nuevo se ha quedado sólo en mitad del escenario el vicepresidente Ignacio Aguado (Cs), que ha escrito en su cuenta de Twitter: “La declaración del estado de alarma en Madrid era evitable. Había alternativas. Lamentablemente los políticos hemos vuelto a fracasar. Las consecuencias las pagan los ciudadanos. Mis disculpas por ello”. ¿Hay aún margen para la negociación?

Prórroga y recursos

Tras los 15 días de vigencia del estado de alarma, su prórroga tiene que aprobarla el Congreso, lo que supondría un problema para el Gobierno, que ya ha adelantado a través del ministro Illa que cree que bastará con estas dos semanas, en la que los datos de contagios, hospitalizaciones y pruebas diagnósticas cobran especial relevancia. ¿Hasta dónde llegarán las controversias? 

Entretanto, la Fiscalía ha anunciado que recurrirá el auto del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que dejaba sin efecto el confinamiento perimetral de diez municipios de la Comunidad de Madrid, incluida la capital, después de que sus homólogos de Castilla y León y Andalucía se pronunciaran en sentido contrario

Estas dos últimas comunidades, gobernadas también por el PP, especificaron las normas que les permitían adoptar medidas excepcionales para proteger la salud pública, al contrario que Madrid, que se limitó a señalar que ejecutaba las estipuladas por el Ministerio de Sanidad para ciudades de más de 100.000 habitantes con altas tasas de contagio, de positividad y de ocupación de ucis. 

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