Actualidad

Castilla y León se lanza al 13F con un escenario abierto y en clave nacional

Todos los sondeos auguran una victoria del PP pero lejos de la mayoría absoluta deseada

Castilla y León se lanza al 13F con un escenario abierto y en clave nacional
Salvo sorpresas, los pactos poselectorales serán decisivos en unas elecciones convocadas por primera vez en solitario
Salvo sorpresas, los pactos poselectorales serán decisivos en unas elecciones convocadas por primera vez en solitario

Las elecciones que se celebran este domingo en Castilla y León no son unas elecciones autonómicas más. La dimensión nacional que los partidos le han otorgado, con los líderes volcados en el terreno, hace que las lecturas en la noche del domingo, una vez que el escrutinio ponga los números encima de la mesa, no solo sean en clave regional.

Nunca antes unas elecciones en Castilla y León habían tenido tal repercusión. Nunca antes se habían celebrado en solitario, pero el PP dio un golpe el pasado 20 de diciembre y convocó estos comicios adelantados desviando una atención que ya todos los partidos tenían puesta en Andalucía, la siguiente parada del ciclo electoral que empieza este 2022.

Un total de 2.094.490 electores están llamados este domingo a votar y sea cual sea el resultado de las urnas solo hay una cosa clara: el próximo presidente de Castilla y León será un hombre, tras presentar un cartel de candidatos con opciones de obtener representación sin una sola mujer. Se eligen 81 procuradores en las Cortes de Castilla y León, con una cifra soñada en la mente de todos los partidos- los 41 procuradores que conforman la mayoría absoluta- y dos nombres propios: Alfonso Pérez Mañueco y Luis Tudanca, los candidatos de PP y PSOE, respectivamente, con opciones de poder formar gobierno, según las encuestas, que no dan opción a ninguno de los dos de gobernar en solitario. Será el resultado de este 13F el que sitúe a uno u otro con una mejor baza negociadora.

Unos sondeos que han ido alimentando a lo largo de la precampaña y la campaña la idea de que había partido en Castilla y León y lo que en un principio apuntaba a la mayoría absoluta del PP de Mañueco, ha derivado en otras encuestas que señalan que necesitaría a Vox para mantener el Gobierno. Solo el CIS augura a los socialistas un triunfo en estos comicios con la vista puesta en los pactos poselectorales, donde parece que se jugará la partida definitiva, si no hay sorpresas en una comunidad tradicionalmente conservadora y con una población envejecida. Además, un 23% de indecisos, según el CIS, podrían hacer caer la balanza del lado conservador o del progresista.

Captura de pantalla 2022-02-13 a las 7.53.04
Captura de pantalla 2022-02-13 a las 7.53.04

Todas las miradas puestas también en el resultado en estas elecciones de Vox, al que todos los sondeos aupan hasta la tercera posición; Ciudadanos, que se juega el ser y no ser tras las últimas debacles electorales; Unidas Podemos, clave para un posible cambio en la Junta de la mano del PSOE; y otras fuerzas minoritarias que podrían ser decisivas como Unión del Pueblo Leonés o Por Ávila, sin olvidar a Soria ¡Ya! y las otras candidaturas de La España vaciada, que miden por primera vez su fuerza en unas elecciones.

Los partidos minoritarios también pueden dar la campanada y convertirse en decisivos. Un solo voto, y hay ejemplos muy recientes y sonados, pueden darle la vuelta a todo. Y este caso pueden inclinar la balanza hacia un lado u otro.

Continuidad con el PP o cambio histórico de la mano del PSOE

Castilla y León lleva 35 años gobernada por el PP, en el que es uno de sus grandes bastiones nacionales. En 1987 un joven José María Aznar le arrebataba el poder al PSOE y tras su corto mandato llegaron otros presidentes 'populares' entre ellos Juan José Lucas, que gobernó una década esta comunidad, y el histórico Juan Vicente Herrera, presidente ininterrupido casi 20 años. En 2011 el PP tocó techo con 53 escaños y un 51,6% de los votos en su mejor resultado.

Captura de pantalla 2022-02-13 a las 7.52.35
Captura de pantalla 2022-02-13 a las 7.52.35

En 2019 Mañueco tomó el relevo y con él llegó el peor resultado para el PP, bajando a los 29 escaños. El PSOE de Tudanca ganó las elecciones con 35 procuradores, pero la llave de gobierno la tuvo Ciudadanos con otro candidato que repite, Francisco Igea, y este prefirió abrir la puerta al PP con sus 12 procuradores y posibilitar que el partido siguiese gobernando esta comunidad, siempre pintada de azul en los mapas electorales.

El tablero político ha cambiado y mucho en estos casi tres años y ahora todas las encuestas apuntan a que Cs bajaría en representación- algunas vaticinan incluso su desaparición, siguiendo la estela de la Comunidad de Madrid- y Vox se situaría ahora como la fuerza capaz de dar a Mañueco el aire suficiente para seguir gobernando en la Junta. El PP ha insistido en que quiere gobernar solo "sin trabas ni hipotecas" pero eso solo lo posibilitaría una mayoría absoluta que parece lejos. La jugada de Mañueco de convocar elecciones para zafarse de Ciudadanos puede terminar obligándole a cambiar al partido 'naranja' por Vox, menos cómodo para el PP.

Mañueco aspira a tener tras el 13F un gobierno "fuerte y en solitario" sin "trabas" ni "hipotecas"

En frente, un PSOE que se ve capaz de repetir la gesta de los anteriores comicios pero, ahora sí, para gobernar en la Junta de Castilla y León. Para ello Tudanca se abre a hablar con todos, menos Vox, único partido al que pone un cordón sanitario, y no ha perdido ocasión en campaña para decir que si el PP depende de Vox, se agarrará a él "sin dudarlo". Los socialistas se venden como el único partido que puede de sacar al PP de la Junta, pero también necesitarían de otras formaciones para poder hacerlo, con todas las miradas puestas en Unidas Podemos. La suma de esas dos formaciones, modelo del Gobierno de coalición de Pedro Sánchez, no da en ninguno de los sondeos publicados.

Ante lo ajustado de las cuentas, todos los partidos se erigen como el "verdadero voto útil" y en estas elecciones a derecha y a izquierda, PP y PSOE han clamado por concentrar en ellos el voto conservador y progresista.

Tudanca pactará "con todos, menos con Vox": "El PP lo hará y no se puede normalizar a la extrema derecha"

Por su parte, Vox, que obtuvo en el 2019 un solo procurador, tiene garantizada la buena noche electoral con su candidato Juan García Gallardo, ya que, salvo sorpresas y error en todas las encuestas, incrementará de forma exponencial su representación en las Cortes. El partido de Santiago Abascal tiene claro que hablará con el PP "en función de su representación" y si esta es alta y sus votos necesarios para Mañueco, pondrán como precio entrar en el Gobierno. 

Si este pacto de gobierno fraguase sería la primera vez que PP y Vox forman un gobierno autonómico juntos y aquí se abrirían muchas y variadas lecturas sobre lo que supondría para un partido y para el otro y sus consecuencias futuras en el ámbito nacional.

Abascal asegura que Vox no "regalará" sus votos para perpetuar las "políticas fallidas" del PP

Ciudadanos afirma que ha ido de menos a más en campaña y no pierde la esperanza de poder dar la vuelta a las encuestas. Si sus votos son necesarios para negociar, el partido de Francisco Igea ya ha puesto sus condiciones: solo hablarán con PP si Mañueco, al que consideran "desleal" y "deshonesto", sale de la ecuación, no apoyarán un gobierno formado por PP y Vox, y en esta ocasión, sí se abren a hablar con el PSOE. En 2019 la línea maestra del partido, pilotado entonces por Albert Rivera, era el 'no es no' al PSOE de Sánchez, e Igea no tuvo más remedio que mirar al PP. 

Igea descarta "por completo" apoyar un Gobierno de coalición PP-Vox y se abre a pactar con el PSOE

Unidas Podemos, que se presenta por primera vez en estas elecciones con IU, aspira a ser decisivo para ese "cambio necesario y urgente" por la izquierda que plantean y para ello, quieren un Gobierno de coalición con el PSOE e incluso se abren a hablar con Cs si de eso depende un giro en el gobierno. Su candidato, Pablo Fernández, ha dejado claro en campaña que no cree que Cs suponga "regeneración" para la Junta, pero que si de sentarse con ellos depende apear a Mañueco en este caso podrían hacerlo.

Fernández (UP): "No solo queremos desalojar al PP de la Junta, sino cambiar las políticas"

En esta legislatura interrumpida entraron por primera vez Por Ávila, con un escaño, formando parte así de un más que transversal grupo mixto conformado también por Podemos, con dos; Vox, con uno, y por UPL, con uno. Hay que ver si se consolidan estas formaciones regionalistas y hasta donde es capaz de llegar la España Vaciada, con una especial buena perspectiva en Soria, donde ya se da por seguro y así lo vaticinan los sondeos, que Soria ¡Ya! podría ser la primera fuerza política.

Todas las fuerzas miran de reojo a estos partidos más pegados a la tierra y que han tratado en campaña de ir a lo local, poniendo el énfasis en la despoblación como principal problema de la autonomía, entre debates nacionales sobre macrogranjas, reforma laboral, fondos europeos, presupuestos e incluso ETA, y está por ver si pescan más entre el electorado de la izquierda o de la derecha. El PP ha llegado a comparar los "localismos" de Por Ávila, Unión del Pueblo Leonés y Soria Ya-España Vaciada con los separatismos nacionalistas. En función de lo ajustado del resultado este 13F la representación de estas formaciones puede ser decisiva. 

Castilla y León, epicentro de la política nacional

El PP empezó la precampaña poniendo en estas elecciones el foco nacional y convirtiéndolas en un nuevo y decisivo escalón, tras el arrollador triunfo en la Comunidad de Madrid, para llevar a Pablo Casado a La Moncloa. De paso, con la convocatoria electoral tapaba la profunda crisis abierta en el PP entre Génova y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Pero ha terminado la campaña con un Mañueco repitiendo, ante la posibilidad de un no tan buen resultado: "El que se la juega soy yo, no Pablo Casado".

Los 'populares', que querían poner el acelerador hacia las generales con este adelanto en Castilla y León y otro en Andalucía, que dependerá en parte del resultado este 13F, no han querido mojarse sobre sus intenciones con Vox. Mañueco ha esquivado la cuestión durante los 15 días de campaña y se ha limitado a decir que quiere gobernar solo. Ha sido precisamente Ayuso la que en un mitin de campaña no tuvo reparos en decir que prefiere entederse con el partido de Ortega Lara, que "con los que pactan con quienes le secuestraron".

La relación entre Pablo Casado y Santiago Abascal quedó rota en la moción de censura fallida a Pedro Sánchez en 2020, que marcó un antes y un después en ambos partidos, y desde entonces los puentes, que saltaron por los aires, no se han recompuesto. No todo el PP ve con buenos ojos el giro a la derecha y frente a una Ayuso que da su bendición a hablar con Vox, otros pesos pesados como Alberto Núñez Feijoo reniegan de esta formación. En un complejo juego de equilibrios, el PP se muestra crítico con el partido del que puede depender, aunque mucho menos que Vox, que lanza dardos durísimos contra un PP al que define como "acomplejado". Ya lo dijo Abascal hace meses en una declaración de intenciones que sonó a amenaza y que preocupa en Génova: "No habrá gobiernos alternativos a la izquierda sin hablar con Vox".

El desembarco de líderes nacionales en campaña ha sido abrumador, conscientes todos de que el resultado de estas elecciones, aunque no es extrapolable, puede marcar caminos y tendencias, y las alianzas que se fraguen pueden ser definitivas para las próximas citas, con las elecciones municipales, autonómicas y generales prácticamente a la vuelta de la esquina, en el 2023. De esta forma, la interpretación en clave nacional será, como en cada noche electoral, según convenga. Quien obtenga un buen resultado dirá que es una tendencia clara que se extenderá en otras comunidades e incluso de cara a las generales y el que no saque buenos números, circunscribirá el resultado a Castilla y León.

Frente a un PP que ha querido elevar el tono nacional de la campaña, el PSOE ha tratado, sobre todo en el inicio de la campaña, de "regionalizarla" pero lo cierto es que todos los partidos han terminado por llevar los debates nacionales a cada provincia de Castilla y León. Los socialistas, ante la posibilidad de que Tudanca no consiga la gesta de sacar al PP de esta región, plantea estos comicios en un ámbito exclusivamente autonómico, pero si finalmente hay vuelco y puede gobernar su candidato, no dudarán en venderlo como un impulso al Gobierno de Sánchez, de la misma manera que si el PP se lanza a gobernar una comunidad con Vox esto será utilizado por el PSOE para movilizar a la izquierda en citas posteriores.

Ciudadanos viene de cosechar fracaso tras fracaso electoral y ahora Igea, en su día cabeza del sector crítico contra Albert Rivera e Inés Arrimadas, tiene en su mano dar un poco de aliento al partido para enfrentarse a las muchas citas electorales que vienen, o ahondar, aún más, en la herida abierta. La líder nacional ha arropado en campaña a quien fuera su rival en las primarias del partido. 

Unidas Podemos, que no termina de consolidar una fuerte implantación territorial, ha subido en los sondeos- aunque su representación sigue siendo modesta- y quiere ser decisivo para cambiar el signo de la Junta. Ha terminado su campaña reivindicándose como el partido que hace que un PSOE "con piernas temblorosas" mire a la izquierda para aplicar sus políticas. 

La participación, otra gran incógnita

Todos los candidatos han apelado a sus votantes a acudir en masa a las urnas, donde no se espera una participación más alta que en la anterior cita de 2019, con un 66,16%. Está por ver si perjudica o beneficia que por primera vez los ciudadanos de Castilla y León acudan a votar en solitario.

Una de las claves puede estar en la desmovilización de los habitantes del medio rural, acostumbrados a votar a la vez a su alcalde y al candidato del mismo partido, lo que históricamente ha beneficiado al PP, por su elevado número de candidaturas -casi en los 2.248 municipios de esta Comunidad-.

El único dato real hasta el momento no apunta a una salida masiva de los electores: El voto por correo se ha desplomado y las solicitudes han caído un 40% respecto a 2019.

Rutas de transporte para votar y medidas anti-COVID

Los ciudadanos contarán con 4.531 mesas y 17,5 millones de papeletas distribuidas, además de disponer de rutas de transporte para facilitar el ejercicio de su derecho en 1.359 pueblos y entidades locales menores.

Por provincias Ávila contará con 356 mesas, Burgos 729, León 725, Palencia 325, Salamanca 684, Segovia 319, Soria 255, Valladolid 769 y Zamora 369.

Castilla y León es un gigante geográfico que ocupa casi el 20% de España en superficie, pero que representa solo el 5% de la población, el 5% de la riqueza y el 5% del empleo.

Castilla y León en datos: la comunidad que ocupa la quinta parte de España representa el 5 % de la economíaJOSÉ Á. CARPIO | DATOSRTVE

La Junta ha recomendado a los castellanoleoneses que acudan a votar siendo positivos o con síntomas COVID que vayan con la papeleta preparada desde su domicilio y lo hagan en horarios donde se eviten las aglomeraciones, de 10:00 a 12:00 horas.

Las personas con coronavirus podrán ir a votar guardando las correspondientes medidas de seguridad, mientras los integrantes de las mesas electorales, incluidos los suplentes, que hayan sufrido síntomas durante los últimos siete días, podrán hacerse pruebas diagnósticas durante este sábado y también el domingo antes de las 9:30 horas.

Las Cortes de la XI Legislatura que salgan de estas elecciones se constituirán el jueves 10 de marzo y estarán formadas de nuevo por 81 procuradores con el mismo reparto por circunscripciones que hace dos años: 15 por Valladolid, 13 por León, once por Burgos, diez por Salamanca, siete por Ávila, Palencia y Zamora en cada caso, seis por Segovia y cinco por Soria.

Comentarios
Castilla y León se lanza al 13F con un escenario abierto y en clave nacional